QUE VIVA LA FIESTA BRAVA! POR: óscar mejía

miércoles, 28 de mayo de 2008

"Montoyita" quiere levantar la temporada


Manuel González "Montoyita", en su visita a ESTO. Foto: ESTO

28 de mayo de 2008

"Tengo que pegar un palo"


Miguel Ángel García

El novillero Manuel González "Montoyita" ya se alista para lo que será su regreso a la Plaza México, en la actual temporada de novilladas, el próximo domingo. Será su tercera comparecencia en el coso capitalino, ya que el torero no ha faltado a los seriales de 2006 y 2007, donde ha dejado prueba de su buen toreo, aunque no ha alcanzado a cortar las orejas. En su presentación no tuvo suerte, ya que cayó una tromba, lo que dejó el ruedo en pésimas condiciones y complicó el desarrollo de las faenas; luego, hace un año, no cortó orejas, aunque tuvo petición; sin embargo, dio dos vueltas al ruedo al final de cada astado.

-Ahora siguen las orejas, ¿no?

"Sí, ya es hora y el domingo, primero Dios, tenemos que pegar un palo y cortar las orejas. Serviría de mucho para todos, sobre todo para mí y para que levante la temporada".

-La gente querrá verte triunfar, ¿estás de acuerdo?

"Sí, por eso quiero aprovechar todas las posibilidades; las cosas Dios me las ha vuelto a poner en su momento justo y creo que todo rodará bien".

-¿En qué circunstancias llegas a la México? Mental y profesionalmente.

"Muy a gusto, psicológicamente estoy en un momento maduro, taurinamente no he dejado de torear y estar en el campo; físicamente, me siento de maravilla, al cien por ciento de mis facultades".

-¿Has toreado con regularidad, desde la última tarde en México?

"Sí, he tenido continuidad. He toreado alrededor de 20 novilladas, creo que es bueno; además no me ha faltado campo y no dejo de entrenar. Esa constancia es la que a final de cuentas te saca a flote".

El torero señala que regresa a México lleno de ilusiones y con todo el optimismo del mundo, confiado en que su actuación rodará bien.

"Y hay que arrear y embestir si los toros no lo hacen", agregó el torero.

Mientras, para el próximo viernes actuará en la novillada de triunfadores, en Querétaro, donde se verá con uno de los rivales que tendrá en la Plaza México, Alfonso Hernández "El Pali". Más adelante se pueden concretar otros festejos y por ahora, "Montoyita" seguirá con sus entrenamientos... Publicado en el ESTO


LA INTEGRIDAD

LA INTEGRIDAD

"Las astas de las reses de lidia en corridas de toros y novilladas picadas estarán íntegras". Art. 47 del Real Decreto 145/1996.
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La autenticidad de la Fiesta depende de la integridad. Los cuernos representan la parte anatómica que da sentido a la razón de existir del toro de lidia pues son su única arma y en ellos basa su ataque.
Manipular el arma de un adversario en un duelo a muerte no es precisamente lo que definiría a un caballero.
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"Dicen que los antitaurinos son unos tíos que van a las puertas de las plazas con pancartas y tocando el silbato para armar bulla". Al menos éstos van dando la cara y eso les honra por valientes.
Que no nos engañen: Los verdaderos antitaurinos están dentro de la Fiesta, son cobardes y miran mal a los que denuncian los contínuos atropellos, aunque estos sean tan sangrantes como el pitón de este toro tan burdamente manipulado.
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La integridad molesta a muchos toreros que se hacen llamar figuras, sin embargo nunca es protestada por el público.El espectáculo se basa en el riesgo,en la emoción, en la incertidumbre de lo que pueda ocurrir.Un toro de impresionante arboladura como éste de la ganadería de D. Samuel Flores, ya es sólo por sus defensas, el centro de atención. El mérito de lo que haga el torero se valorará teniendo en cuenta el enemigo al que se ha enfrentado.
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Hemos pasado por el mueco fotográfico al toro de D.Samuel. Si te gusta más así, quédatelo y emociónate con los muletazos que le puedan dar.
"Esto no es Madrid", "La gente sólo quiere divertirse", "Los toros afeitados también matan", "A Manolete lo mató un toro afeitao", "Lo que importa es lo de las caidas y no eso del afeitado", "Yo vengo a ver arte y no cuernos"...son los argumentos de algunos taurinos que hasta presumen de tener el Cossío.
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Los apoderados exigen el afeitado para ganar lo máximo, exponiendo lo mínimo a sus toreros. Éstos últimos también lo exigen cuando no tienen el valor suficiente para enfrentarse de igual a igual con su oponente.
No le des más vueltas: Es un asunto de afán de dinero y de falta de valor.

publicado en el galeón.com

martes, 27 de mayo de 2008

Rodolfo Gaona, centenario de su alternativa


Rodolfo Gaona.
Foto: Archivo ESTO

27 de mayo


Aquel 31 de mayo de 1908, en Tetuán

Miguel Ángel García

El próximo 31 de este mes se cumple el centenario de la alternativa del maestro Rodolfo Gaona, la cual tomó en Tetuán de las Victorias, de manos de Manuel Lara "Jerezano", ante ganado de don Basilio Peñalver.

Para enfocarnos al tiempo y los sucesos, previos a dicho doctorado, hemos tratado el tema en cinco partes: el día en que Rodolfo Gaona conoció a su maestro, Saturnino Frutos "Ojitos"; la llegada a Madrid de ambos; su presentación en la plaza de Puerta de Hierro -lugar cerca de Madrid-; la alternativa, y por último, las reacciones después del doctorado.

Todos los datos que a continuación se reproducen, fueron tomados del libro: "El Maestro de Gaona", escrito por el destacado escritor taurino don Guillermo Ernesto Padilla.

EL ENCUENTRO

Los señores Manuel Malacara y Puente presentaron a "Ojitos" con don Timoteo Carpio, propietario de los billares Montecarlo, en León, Guanajuato, por ser su establecimiento sitio de reunión de torerillos. Diariamente y con una paciencia digna del bíblico Job, Saturnino atisbaba horas enteras desde un sitio estratégico, esperando descubrir los presuntos alumnos para su academia.

Constantemente le eran presentados muchachos de diversas edades y diferentes rasgos físicos, pero ninguno lograba interesarle. Al maestro le bastaba un leve vistazo para saber si daban o no el tipo; así es que cuando los chavales no mostraban los atributos apetecidos, ni siquiera perdía con ellos un minuto de su tiempo.

Cierto día llegó por ahí ¡el típico brillante sin pulir con que soñaba! Fue el señor Carpio quien hizo las presentaciones entre el muchacho y el maestro. Veamos cómo relata Rodolfo en "Mis Veinte Años de Torero", aquel encuentro:

"-¡Anda, tú que quieres ser torero (le decía la noticia don Timoteo a Rodolfo), ha venido un torero ya viejo que fue banderillero de "Frascuelo" y que le dicen "El Ojitos" y quiere hacer una cuadrilla de chiquillos. Más tarde vendrá por aquí y te lo presentaré. ¡A ver si le convienes¡

"En efecto, poco después llegó Saturnino, muy serio y bien trajeado, negro hasta los pies vestido, con cuello de pajarita y ..!Con bombín¡... Yo le cobré, desde luego, un gran respeto.

Me presentaron. Hablamos...

"-Muchacho, me dijo, ¿tú quieres ser torero?

"-Sí, señor, le contesté.

"-Pues yo quiero hacer una cuadrilla de toreros, pero una cuadrilla modelo, de toreros que sepan estar en sociedad y portarse como gente decente..."

Después de una larga arenga a las que tan afecto era "Ojitos", hubo que hablar con la madre de Rodolfo a fin de obtener su autorización para que el muchacho ingresara a la escuela, condición sin la cual ningún solicitante podría ser admitido.

La señora, aunque no de muy buen agrado, acabó otorgando el permiso.

LLEGADA A MADRID

Rodolfo Gaona, quien arribó a Madrid un gélido día del mes de febrero de 1908, impulsado por el anhelo de todo torero, no sólo iba a pisar la máxima plaza del país de los toros, sino abrir con su arte las puertas de todos los cosos de España, para que a ellos tuviera acceso la torería azteca que iba a sucederle. Acompañaba al torero mexicano su maestro.

En la estación del ferrocarril los había recibido una hermana y varios sobrinos de "Ojitos", para llevarlos a vivir al barrio de Chamberí, uno de los más clásicos de la Villa y Corte, en la calle de Jordán número uno.

Aún no se quitaban el polvo del camino cuando ya Saturnino, ansioso por volver a ver a su Madrid amado, se había echado a la calle en busca de viejos amigos a quienes abrazar. Llevaba con él a Rodolfo, para írselos presentando.

Y éstos, como era natural, cuando les fue presentando al joven mexicano, entre curiosos e intrigados, preguntaban:

-Bueno, y, ¿a qué habéis venido a Madrid?

-A que tome aquí la alternativa mi discípulo, Rodolfo Gaona.

-¿Rodolfo qué?

-¡Gaona!

Una vez que se hubo cumplido para con los amigos, "Ojitos" y Rodolfo se encaminaron hacia las oficinas de la empresa madrileña, establecida en un edificio de La Puerta del Sol. El empresario era don Indalecio Mosquera, un gallego al que apodaban "El hombre de las gafas de oro".

Ya ante él, Saturnino, tras un breve pero indispensable preámbulo, pidió al empresario una corrida en la que su discípulo tomara la alternativa.

-Y ¿quién es su discípulo?, inquirió Mosquera.

-El mexicano Rodolfo Gaona, contestó con aplomo "Ojitos".

-¿Rodolfo qué? Yo no le he oído mentar nunca.

Veamos cómo refiere Gaona este hecho:

"Ya habían llegado los toreros que hicieron la temporada en México y que me habían visto y pregonaban lo que yo sabía hacer. Había llegado también la prensa de México, que hablaba de mis éxitos, y don Indalecio decía no saber quién era yo. 'Ojitos' amainó. Pidió algunas novilladas y, si la cosa salía bien, entonces que me dieran la alternativa. Pero el gallego no quiso darme toros... Ahí lo que se necesitaban eran relaciones, dinero y saber dar coba muy por lo fino, y nosotros no teníamos de eso".

Parece mentira que Gaona, con éxitos tan resonantes como los obtenidos en ruedos importantes de su patria, especialmente en los de la capital, fuese a tal extremo ignorado en los medios taurinos de Madrid. Acaso haya sido por la poca importancia que allí se daba a lo que en materia de toros ocurría en México. Así las cosas.

UNA HOMBRADA

Los días de la semana transcurrían sin que el empresario madrileño se ablandara, maestro y discípulo comenzaban a desesperarse ante el fantasma de un regreso a México sin que Rodolfo hubiese actuado siquiera una vez en un ruedo español.

Cuando toda esperanza de un contrato en la catedral del toreo quedó disipada, el insomne "Ojitos" concibió la idea de organizar una encerrona de invitación en la que Gaona lidiara dos toros en privado. Sería en una plaza modesta, pero ante una selecta concurrencia. Asistiría la prensa especializada, toreros, ganaderos y taurinos de los más connotados de Madrid. Acaso aquello fuera la salvación.

El proyecto era audaz, casi suicida, porque el muchacho se lo iba jugando todo en una sola carta. Esto da idea de las circunstancias por las que atravesaban mentor y alumno; pero también de la enorme confianza que "Ojitos" tenía en Rodolfo.

Redondeado el plan, Saturnino se lo comunicó a Gaona para pedirle su parecer:

-¿Te atreverías, Rodolfo?

-¡Ahora mismo, señor! Todo, cualquier cosa, menos regresar a México sin haber toreado aquí.

El leonés, sin dos meses sin ponerse delante de un toro, con el natural desconocimiento del ganado español, lejos de su patria e ignorado en España, se decidía a enfrentar aquella prueba ante la crítica más conocedora, severa y exigente del mundo. Y eso, visto desde cualquier ángulo, ¡era una hombrada!

El proyecto estaba redondeado, pero las posibilidades económicas para sufragar los gastos que originara la fiesta, eran nulas, pues los ahorrillos llevados de México estaban a punto de extinguirse. En momentos de agobio como aquel era cuando la mente de "Ojitos" volaba hacia León en busca de su eterno salvador, don Manuel Malacara, para demandarle su ayuda. Nervioso, pero lleno de esperanza, Saturnino envío a don Manuel una extensa carta informándole de la situación que él y Rodolfo estaban viviendo en Madrid, la que le orillaba a organizar una encerrona de invitación para poder dar a conocer a su discípulo en la capital española. Al final de la epístola, solicitaba de su amigo un préstamo de trescientos pesos.

Saturnino, seguro de recibir aquel dinero, alquiló la plaza de Puerta de Hierro, en las goteras de Madrid; adquirió dos toros de la vacada de Bañuelos y mandó imprimir unas bonitas invitaciones.

La tarde del miércoles 1 de abril de 1908, en un ambiente de curiosidad, más que de interés, el vetusto y pequeño coso se vio pletórico de gente importante del mundo taurino, pues allí se dio cita la crema y nata de la afición madrileña. Destacados críticos, toreros, ganaderos, apoderados y muchos aficionados. Ese fue el jurado ante el cual Gaona sustentó examen aquella tarde. ¡A ver qué otro torero mexicano o de cualquiera otra nacionalidad ha pasado por una prueba como esta!

Rodolfo, vistiendo ropilla que más que traje corto le daba una apariencia de seminarista pobre, causó una grata impresión entre tan selecta concurrencia. Su serenidad, tranquila valentía y maneras clásicas, le granjearon desde el primer momento la simpatía de aquel público. Lamentablemente las malas condiciones de los toros que lidió impidieron que el muchacho leonés desarrollara su toreo todo arte, elegancia y armonía.

El público abandonó complacidísimo la placita de Puerta de Hierro; los toreros preocupados, comentaban muy por lo bajo: "Menúo niño, la de moños que va a quitá". Por lo que hace a la prensa, ésta sólo tuvo elogios para la actuación del discípulo de "Ojitos".

Sólo el ex torero, Luis Mazantini, discrepó de las anteriores opiniones, pues cuando cierto periodista le pidió su parecer acerca del mexicano, exclamó en tono pontifical y alzando la voz para ser oído: "¡Nada!, ¡nada! ¡Que de una india jamás podrá nacer un torero!.. Y se quedó tan fresco.

LA ALTERNATIVA

No bastaron los conceptos elogiosos que vertió la prensa sobre la labor de Gaona en la encerrona de Puerta de Hierro, para conmover al empresario de la plaza de Madrid. "Ojitos", persuadido de ello, rentó el coso de Tetuán de las Victorias, en uno de los barrios de Madrid, para que en su ruedo tomara Rodolfo la alternativa. El suceso tendría lugar el 31 de mayo (1908) cuando Manuel Lara "El Jerezano" diera el espaldarazo al torero mexicano lidiando ambos un encierro de don Basilio Peñalver. Un doctorado modesto, de acuerdo con las circunstancias.

Muy activo anduvo "Ojitos" invitando gente importante que presenciara el festejo. Así fue como asistieron a él escritores taurinos de gran talla; Saturnino se valía de cuanto estaba a su alcance para rodear de la mayor solemnidad el acontecimiento. Aquella alternativa de Gaona en Tetuán equivalía a arrojarle el guante al empresario de la plaza grande. Transcribimos aquí, por curiosa, la nota que "Ojitos" incluyó en los programas, la cual decía así:

"Deseando los organizadores de esta corrida complacer las justas aspiraciones de la afición madrileña, deseosa de ver torear al modesto y aventajado torero mexicano Rodolfo Gaona, discípulo del ex banderillero del famoso espada 'Frascuelo', Saturnino Frutos 'Ojitos', no han titubeado en arrendar para dicho día este popular y conocido circo taurino, habiendo adquirido una bien presentada corrida de toros de acreditada ganadería y reconocida su divisa por el inteligente público madrileño; han contratado al aplaudido matador de toros Manuel Lara 'Jerezano' y al espada mexicano Rodolfo Gaona, quien tomará la alternativa, confiando, más que en sus propios méritos, en la inigualable benevolencia de los buenos aficionados de esta capital . Por lo tanto, no dudamos en que el público corresponderá a este sacrificio que nos hemos impuesto".

La actuación de Rodolfo constituyó un triunfo auténtico, como lo aseveran las reseñas publicadas por destacados críticos españoles, de quienes se transcribe la impresión de José de la Loma "Don Modesto", cúspide de la crónica taurina en aquella época: "No soy un profeta, y, además, está el oficio muy desacreditado como para caer en tentación. Creo, sin embargo, que en Gaona hay un pistonudo lidiador de reses bravas".

DETALLES Y REACCIONES

Los nombres de los toros que lidió Rodolfo respondieron a: Rabanero, el de la alternativa, berrendo en negro; y Regatero, castaño. Este último un burel imponente, cogió a Gaona en el instante en que metía una estocada hasta las cintas. Cuando el barbián rodó patas arriba, una enorme multitud se arrojó a la arena para sacar a hombros al lidiador azteca.

Para regresar a casa lo hizo "Ojitos" en un modesto "simón" (calandria) acompañado de su sobrino "El Algeteño", sobresaliente en aquella corrida; por Francisco Alarcón "Maera", quien sirvió a Rodolfo las espadas, y por el banderillero mexicano Alberto Cosío "Petaterito de México", que desde 1906 se encontraba en España.

La casa de la familia de Frutos y todo el barrio de Chamberí estuvieron de fiesta aquella noche por el triunfo de su torero. Al día siguiente escribió Saturnino varias cartas para México, siendo la primera para don Manuel Malacara: -se reproduce parte de la misiva- "Así es que ya llegué a mi deseo lleno de satisfacción y gloria, de lo cual usted y todos los de León estarán orgullosos de que de esta población de tantos humildes artesanos haya salido de mi lado el primer torero de verdad, mexicano, y el que no tardará en ponerse a la altura de los mejores de España".

El 28 de junio repitió Rodolfo en el coso Tetuán. En tal ocasión se encerró solo con cuatro toros de la vacada de Peñalver, como el doctorado del mexicano había levantado polvareda en Madrid, la plaza registró una entrada mayor que la de dicho festejo.

Don Ignacio Mosquera, intrigado por todo lo que se hablaba de Rodolfo Gaona, mandó llamar a "Ojitos" para proponerle que su pupilo confirmara la alternativa en la plaza de Madrid.

Hasta aquí parte del relato de don Guillermo Ernesto Padilla, que reproducimos de su libro, "El Maestro de Gaona".

lunes, 26 de mayo de 2008

Otra tarde para el olvido



Manolo Juárez "El Poeta" ni parpadea.

Foto: José Luis Garcia / ESTO

26 de mayo de 2008


Miguel Ángel García

Se repitió la historia de hace ocho días: los novilleros han salido con las manos vacías de la Plaza México, mientras que la mayoría de los novillos de San Antonio de Padua, sin ser ejemplares, se han llevado el mérito.

El festejo prácticamente fue aburrido, con algunos detalles y si algo hay que resaltar, ha sido la actitud y entrega de Manolo Juárez "El Poeta", quien mostró argumentos significativos, aunque sin dirección. Por su parte, Arturo Saldívar dejó de ser aquel torero que una vez lució en grande en la capital, puesto que ayer no mostró ser quien es en realidad. Y Manolo Olivares escuchó gritos de ¡toro! en los dos ejemplares que lidió, siendo su primero el que mejores posibilidades tuvo para triunfar.

El encierro estuvo bien presentado y se dejó meter mano, fue idóneo para los novilleros, ya que no presentaron peligro mayor. No obstante, el ganado terminó por imponerse a los espadas, quienes no pudieron resolver las interrogantes.

PORMENORES

El público mejoró la entrada anterior y durante toda la tarde el sol abrasó fuerte con sus rayos, mientras que el viento se abstuvo de soplar. Al inicio del festejo el juez de plaza pidió un minuto de aplausos en memoria de don Eduardo Funtanet, ganadero de Funtanet, fallecido la semana antepasada. Y cosa extraña, esta vez no escuchamos en su esplendor a la banda de música. En la línea de los subalternos esta vez escuchó palmas el picador César Morales, por excelente puyazo al tercer novillo. A partir del cuarto toro, los novilleros se invitaron a banderillear y fueron aplaudidos.

SE LLEVARON EL MÉRITO

San Antonio de Padua, decíamos, terminó por llevarse todo el mérito del festejo y sin que la divisa haya lucido como en otras tardes, dio tristeza que los astados se fueran al destazadero con las orejas. El tercero -el más bravo- y quinto fueron con fuerza a los caballos, mientras que el resto cumplió. Los novillos fueron nobles, sin peligro, ideales para el triunfo, aunque la mayoría trajo siempre la cara arriba; claro, había que mandarlos para meterlos en la muleta. El segundo, tercero, cuarto y quinto, fueron aplaudidos en el arrastre, mientras que el primero y sexto mostraron complicaciones; el que abrió plaza, por su excesiva debilidad y el último, por sus embestidas descompuestas.

FALTA DIRECCIÓN

No hay duda que Manuel Juárez "El Poeta" posee cualidades y que es toda actitud en el ruedo; expone sin miramientos y tiene un aguante sorprendente cuando hay que quedarse quieto. Sin embargo, de pronto no sabe que más hacer, lo cual indica que carece de una buena dirección para estructurar faenas. Es un novillero que puede andarle a los toro con una muy buena preparación. En su primer astado anduvo rapidillo con la capa, lo mismo a la verónica que en quites por gaoneras; con las banderillas se dejó ver y fue aplaudido. Inició su labor de muleta rodillas en tierra, aguantando la fiereza del novillo. Se puso de pie y nunca pudo bajarle la cabeza al astado, ni siquiera intentó doblarse con él para atemperar las embestidas y ya no pudo hacer el toreo largo, que era su idea. Terminó su labor de pinchazo y estocada, aplausos a toro y torero.

Con su segundo, Manuel recibió de dos faroles y nuevamente mostró ganas y actitud. Se mantuvo en la línea de fuego ante los derrotes de su enemigo, aunque sin más idea para imponerse. Terminó con escalofriantes manoletinas y tras medio espadazo, bastó. Se retiró entre palmas.

FUE DESCONOCIDO

Arturo poco pudo hacer con su primer astado, el cual fue débil y soso, además, constantemente perdía los remos delanteros. Nada relevante, mató de una estocada atravesada y se retiró en silencio. Con su segundo, sólo detalles que no ayudaron a iluminar su actuación. Terminó de una estocada con la vida del novillo y palmas a toro y torero. El torero fue desconocido, en relación a las anteriores tardes.

LE GRITARON, ¡TORO!

Olivares quiso hacer su mejor papel y nunca terminó de hacerse entender. Quiere agradar, pero no le sale ni el salto para salir del ruedo al estilo "El Conde". Y quisiera quedarse más quieto que un poste, no obstante, al final mejor echa para atrás. Y claro, dejó escapar el triunfo que le regalaba el mejor ejemplar de la tarde -su primero- y en ambos astados escuchó gritos de ¡toro! consigna del público cuando el astado es mejor que el torero. En su primero, el mejor, no lo entendió y tras matarlo, aplausos al toro y división de opiniones al torero; en su segundo, pitos y aplausos al toro. publicado en el ESTO


boletos gratis

...para llenar la México

Lumbrera Chico

René Vázquez Goddard lleva la friolera de 44 años consecutivos como vendedor de billetes de la Lotería Nacional en la Plaza México, pero al ver los tendidos completamente vacíos, como lucían ayer durante la segunda función de la temporada novilleril de este verano, lanzó una iniciativa para que el público regrese a la fiesta brava.

Éste es su planteamiento: “Si el empresario Víctor Curro Leal regalara 10 mil boletos cada domingo, la gente volvería a los toros y no habría pérdidas económicas”. ¿Por qué?, le preguntó La Jornada. “Es muy sencillo”, afirmó. “¿Cuánto cuesta imprimir un boleto? Vamos a suponer, por decir algo, 50 centavos, un peso, no importa. Ahora bien, ¿cuánto vale aquí una cerveza? 30 pesos. ¿Me explico?”

Enamorado de su creativa idea, el veterano billetero abundó: “Por cada cerveza que vende, la empresa le da tres pesos al cubetero. O sea, que le sobran 27 pesos, menos lo que cueste el producto a precio de distribuidor. ¿De ahí no sacaría lo de la maquila del boleto? Me canso. Además, al permitir la entrada gratis, no tendría que pagar impuestos. Y encima estaría lo que le dejara la venta de empanadas, donas, chocolates, dulces, etcétera”.

Rodeado de algunos aficionados que lo escuchaban en el primer tendido de sombra, Vázquez Goddard añadió que “si la empresa permite que entren sin pagar los niños mayores de 12 años, sus ganancias aumentarían, porque los niños se pasan la tarde comiendo. Niños menores de 12 años no, porque tan chiquitos se aburren, se distraen y distraen a los demás”, agregó.

“De lo que se trata es de fomentar la afición. Si la empresa obtiene más dinero, puede comprar mejor ganado y contratar a mejores toreros, ¿a poco no? Pero necesita tener voluntad de hacer las cosas, porque así como estamos cada día la fiesta se hunde más. Necesitamos unos empresarios con imaginación. Ahorita, por ejemplo, la Plaza México ni siquiera está anunciando las novilladas en ninguna parte, así menos va a venir la gente”, reprochó con toda razón el repartidor de fortunas y desengaños.

Relató que asiste al coso de Insurgentes, domingo a domingo, desde la época de Santiago Martín El Viti, Diego Puerta, Efrén Adame y Raúl Ponce de León, y propone que, dada la gravedad de la crisis de la plaza más grande del mundo, sean los aficionados los que den a conocer otras iniciativas para sacar del marasmo a una empresa que ya no parece tener ganas de renovar la fiesta. Así que, venga, adelante las sugerencias...publicado en LA JORNADA

viernes, 23 de mayo de 2008

"LA PUERTA DEL PRINCIPE"


De: Laura Reséndiz (expresionestaurinas3@gmail.com)


Enviado:

viernes, 23 de mayo

Para:

Hola amigos, esta ocasión quiero agradecerles a todos, los correos que me han enviado haciendo que la lista crezca día con día; para algunos, este es el primer correo y no sabrán muy bien de que se trata, incluso los que ya han recibido mis mensajes, estarán algo intrigados, por que el correo de hoy es diferente a los que he estado enviando con las imágenes del calendario taurino, con la información que comparto con ustedes o con la lista de recomendaciones; de lo que quiero hablarles, es de la baja que sufrió universo del toro el pasado miércoles 21 de mayo.

Se trata de una emisión radiofónica importantísima y quiero compartir con ustedes mi opinión y mi sentimiento, ya que la puerta del príncipe no fue … es un programa, donde aficionados y no aficionados a los toros, eran atrapados por sus contenidos y su manera ejemplar de hacer las cosas, contagiando a todos el sentimiento, la magia y la pasión por el mundo taurino.

Siento una especie de luto ya que no podré escuchar los próximos miércoles, la voz de Felipe Aceves, la de sus invitados, la de Paco Tijerina, la de ana maría garcía, la de Karina torres y la de José Quezada, que gracias al demás el equipo que conforma la puerta del príncipe, podíamos oír a través de radio universidad; donde se ha tomado la decisión de retirar el programa del aire, después de cumplir 6 años, decisión, que sinceramente no comprendo, por la calidad del programa y la cantidad de radio escuchas, que solo, por causas de fuerza mayor, nos perdíamos, los miércoles a las 9 de la noche… pero, que invariablemente escuchábamos después por medio de los podcast. www.podcastudg.com/principe.xml

En fin… sabemos que algo estupendo vendrá, para este gran equipo que ha salido en hombros, ni más ni menos, que por la puerta del príncipe.

Ya vendrán nuevas tardes, que esperaremos con ansias, para seguir disfrutando de la gran sensibilidad y el arte de este gran equipo.

Cambiemos pues de tercio y que dios reparta suerte!!!

atte.

Laura reséndiz

(aficionada triste, por lo pronto...)

www.lauraresendiz.com.mx

A la memoria del querídisimo ganadero



Don Eduardo Funtanet y su esposa, doña Leticia Mange, la última vez que ESTO estuvo en su ganadería. Foto: Martín Barreto/Corresponsal

23 de mayo

Don Eduardo Funtanet, ya descansa en paz

Miguel Ángel García

La semana pasada dejó de existir un gran ganadero y persona excepcional, don Eduardo Funtanet, quien fuera propietario de la ganadería de Funtanet y un queridísimo taurino. Don Eduardo falleció la madrugada del viernes pasado, en un hospital de Houston, a la edad de 69 años, víctima del cáncer.

LA ÚLTIMA TIENTA

Durante el pasado puente vacacional, don Eduardo realizó una tienta en su ganadería, de ocho vaquillas, la cual se ubica en el rancho El Ciervo, en Ezequiel Montes, Querétaro. Algo curioso, es que don Eduardo siempre vistió el traje de charro para las labores de tienta, lo cual no fue así aquel día. Las faenas fueron exitosas y normalmente, al otro día, el ganadero hacía una reselección del ganado, pero tampoco lo llevó a cabo. Por esas fechas, don Eduardo comenzó a presentar un cuadro de tos bastante aguda, producto de los años que fue fumador. El domingo, una vez en la capital, llamaron a su médico de cabecera y para el lunes, don Eduardo voló a la ciudad de Houston para que fuera revisado más exhaustivamente, por lo que tuvo que ser internado. Ahí permaneció toda la semana, hasta que la madrugada del viernes falleció.

DESCANSA EN SU RANCHO

La familia Funtanet siempre ha sido unida y en el momento del deceso ahí estaba su señora esposa, doña Leticia Mange, en campañía de sus hijos Ricardo y Francisco, quienes le sobreviven, además de sus nietos.

Allá mismo, en Houston, incineraron su cuerpo y sus cenizas fueron trasladadas ese mismo día, viernes, por la tarde al rancho El Ciervo, para ser depositadas en la capilla de la hacienda. Ahí, donde el ganadero vivió momentos felices, ya que es el lugar donde la familia ha llevado a cabo los eventos religiosos más importantes.

HOMBRE ÍNTEGRO Y CABAL

Don Eduardo Funtanet fue un hombre íntegro y cabal, con tradiciones arraigadas, un verdadero amigo de los amigos y ser humano excepcional que siempre estuvo muy apegado a la religión católica. Para él la amistad era lo más importante, lo cual gustaba sembrar donde quiera que se paraba. Desde hace 35 años fue ganadero de reses bravas, renglón que pintó en su vida gracias a la amistad que tuvo con el rejoneador portugués Pedro Louceiro; luego, su hijo Eduardo comenzó en el arte de Marialba a los nueve años, mismo quien perdiera la vida trágicamente, hace 11 años, en la Plaza México. El brazo fuerte de don Eduardo siempre fue su querida esposa, Doña Leticia, un ejemplo de pareja que seguirá unida más allá de los tiempos y el espacio. El próximo lunes oficiarán una misa en la iglesia de Lourdes, a las 19 horas, en Lomas de Chapultepec. Descanse en paz.

publicado en el ESTO

martes, 20 de mayo de 2008

desde el albero...




TEORÍA DE LA MULETA


Gregorio Corrochano

ABC. Madrid, 10 de julio de 1954

El toreo de muleta no es una sucesión de pases sin ninguna relación entre sí. Una faena no se compone de pases sueltos, más o menos numerosos y más o menos artísticos. Esto no tendría ninguna eficacia, y el toreo no es toreo en tanto no se le relacione con el toro. El toro es el que da la medida de la faena: clase y número de pases, distancia a que debe colocarse el torero, mano que ha de emplear preferentemente. La distancia de la muleta al toro es lo primero que se debe medir. Si el toro es bravo y conserva poder, se arrancará antes que el manso y el agotado. Decimos manso por diferenciar. El manso absoluto no existe en el toro de lidia. Hay una escala de bravura que va del toro codicioso, rápido, pronto en acometer, pegajoso, lo que llamamos nosotros bravura agresiva, con muchos pies (ligereza), al toro pastueño, tardo, falto de codicia, lo que nosotros llamamos bravura pasiva. En esta escala intervienen la resistencia y el poder del toro. Esto debe tenerlo en cuenta el matador al hincar la faena, para saber hasta dónde tiene que llegar con la muleta, que en el curso de la faena irá acoplando, según vaya el toro. El público suele fijarse en si el toro abre o no abre la boca. No es mal síntoma porque es indicio de fatiga o resistencia, si el toro se ha “roto” en la lidia o no ha gastado facultades y conserva el poder. Cuanto más bravo es el toro más “se rompe”, porque pone más esfuerzo en embestir y embiste más veces. Por esto no me gustan nada los recortes de salida, a ver si dobla, que son innecesarios, como ya veremos, porque el que más daño hacen es al toro bravo; el Reglamento los prohíbe.

El terreno que debe pisar el torero, la distancia a que debe situarse, depende de todos estos factores. Toro que deja acercarse sin embestir, sin arrancarse, o tiene poca bravura o tiene poco poder. Al torero le toca medirlo. Más que del valor del torero, depende del estado del toro. Para mí, cuando un torero pisa un terreno inverosímil, sin desconocerle valor. Ante el toro agotado que mató el picador-, le reconozco principalmente conocimiento del estado del toro, y en mi concepto sale ganando, pues yo doy mucha importancia al conocimiento de la res, que tengo por fundamental en tauromaquia. Una vez decidido el terreno en que debe colocarse el torero, la distancia a que pasa el toro del torero en el centro de la suerte, tiene mucha importancia emocional, más que la distancia a que el toro le dejó llegar, que no depende del torero sino del toro. Esta distancia no sólo mide valor, sino calidades del pase. Indica que se tuvo serenidad para ver llegar al toro, que no se torea con el pico de la muleta, sino bien centrado, y se domina mejor que cuando se torea despegado. No exageramos la distancia por las mancas de sangre del vestido de torear, que si se hace bien el torero, si hay temple y pasa todo el toro mandado en pase largo, hasta donde debe volverse la muleta y rematar, no hay sangre en el traje. La mancha se produce si no hay temple, si se codillea, si no va el toro toreado. Todas esas taleguillas sucias de sangre del costillar del toro revelan una muleta de poco mando y dominio, que el toro toma como quiere, pasa sin que le obliguen, unas veces despegado, otras ceñid, cuando no es ardid, restregón a cabeza pasada, para impresionar a aficionados novatos y a mujeres con ramos de flores folklóricos. Cuando se torea bien, todo es limpio y si hay sangre en el traje, no es del toro, es del torero.

Es muy importante considerar el terreno que pisa el torero. Hay toreros que necesitan que el toro les venga; otros prefieren el toro que les permite colocarse más cerca, que les deje llegar, hasta donde les es más fácil torear, donde están más a gusto con el toro. Así vemos que, en el primer caso, si el toro se arranca a la distancia a que acostumbra a torear el torero, no se torea bien; en el segundo caso, si el toro no le deja llegar, no le deja acercarse a pisar el terreno que acostumbra pisar, tampoco torea bien. Sin desconocer, por tanto, esta modalidad de cada torero, hay que poner un límite de distancia. Ni tan largo que el toro le cuete trabajo ir o no vaya, en porfía inútil, ni tan cerca que no haya espacio para desarrollar el pase completo y quedar preparado para el siguiente, con lo que se ahoga el toro. Cada toro tiene su sitio, según su bravura, su poder y hasta sus querencias. Por eso es muy difícil torear. Por eso hay muy pocos toreros que toreen bien.

Hay una tendencia a romper las faenas, cortarlas y separarlas del toro. Si es para cambiar de mano o cambiar de terreno, está justificado. Si es para luego volver al mismo sitio y continuar lo interrumpido, tiene riesgo, en algunos toros, de tener que volver a empezar; nunca se debe olvidar que la faena, además de su interés artístico, tiene una finalidad técnica, finalidad a la que hay que atender para no malograr lo artístico; porque no se está toreando de salón aunque algunas veces lo parezca. Esto es, hay que ligar las faenas hasta conseguir igualar al toro en el sitio donde el toro tenga la muerte. Dar tres pases y un paseo; otros pases y otro paseo, es pasear más que torear. Es sacar la faena a retazos, y es recoger a regazos los aplausos, que, a veces, no quedan ya para el final porque se han gastado los retazos, y el hombre se va a la barrera como si no hubiera hecho nada. No desconocemos que estos retazos tienen su público, como lo tienen las liquidaciones y los saldos, donde no se busca la calidad.

La faena más perfecta es aquella en que el toro cae herido en el mismo sitio donde se le dio el primer pase.

publicado en EL ALBERO click



lunes, 19 de mayo de 2008

herradero en Coyotepec...


En la hacienda ganadera de bravo, "Coyotepec" don Ángel López Lima realizó su primer herradero de primavera el domingo.



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Triste novillada


Momento exacto en que el toro hunde su pitón en la mano del "Espartano".
Foto: Jorge Barrera / ESTO

19 de mayo

inaugural en la México

Miguel Ángel García / ESTO

EL primer festejo de la temporada novilleril en la plaza México, ha resultado aburrido, prácticamente sin nada que resaltar por parte de los toreros que actuaron. En una sola palabra, fue anodino. Sin embargo, el único triunfador de la tarde y el que hizo escuchar la única ovación del día, fue el subalterno Rubén Ávila, quien dejó un magnifico par de banderillas en el quinto toro, por lo que la afición lo llamó a los tercios del ruedo para aplaudir con fuerza su gran desempeño con las banderillas.

Por su parte, los novilleros Luis Manuel Pérez "El Canelo", Miguel Ángel Roldán y Jorge Zamora "El Espartano" navegaron en el ruedo sin una propuesta clara, lamentablemente salieron sin nada que ofrecer. Y que no vaya a ser pretexto el ganado, puesto que el encierro de Vicencio se dejó meter mano sin mayor problema; si bien no tuvieron la bravura y fuerza soñada, tampoco era para que todos se fueran con las orejas al destazadero, ya que hubo dos novillos que, hasta cierto punto, exhibieron el verdor de sus lidiadores y al sexto, durante su arrastre, algunas personas le aplaudieron. De cualquier forma los espadas estaban obligados a triunfar, así lo exige el escenario de la capital; la México no es para ver "qué pasa", sino para triunfar y crear interés en la gente. Habrá que ser más escrupulosos en la selección de novilleros, puesto que no bastan únicamente los deseos de triunfar.

DETALLES

Era de esperarse que la entrada estaría pobre, ya que al cartel inaugural le faltó más atractivo y de seguir los toreros en su letargo, la gente irá a menos. Nuevamente la banda de música puso color y sentimiento a sus notas musicales y el público le pagó con fuertes aplausos. Típico de la época, hubo llovizna en algunos momentos del festejo, lo cual no interesó a la afición, que estaba ávida de corear fuerte a los toreros, cosa que no sucedió.

NI MALO NI BUENO

Se lidió ganado de Vicencio, con nuevo propietario, don Julio Enrique García Mena, y aunque el ganadero está trabajando en el refresco de la ganadería, regresando a la línea original de la dehesa, Mimiahuapam, lo que ayer lidió fue aún del encaste del antiguo propietario. En primera instancia, el novillo que abrió plaza fue de Sergio Rojas, muy pequeño, ya que un astado de Vicencio se lastimó y tuvo que ser sustituido.

El ganado fue propicio para los novilleros, hablando de presencia y hechuras; para los picadores sobresalieron el tercero, que pegó un tumbo y el sexto, que recargó con fuerza. Los demás cumplieron. Para las muletas todos se dejaron meter mano sin mayor problema; digamos que eran adecuados para montarse en ellos y pegarse arrimones. El que mejor posibilidades tenía para correrle la mano por el pitón derecho fue el quinto, que no fue entendido, y el sexto también tuvo ciertas cualidades para desplazarse, aunque tampoco fue aprovechado y sin embargo, algunas gentes del tendido le aplaudieron en su arrastre.

¿Y DÓNDE ESTÁ "EL CANELO"?

"El Canelo" fue desconocido totalmente, esperemos que regrese a su línea original, la cual ya dejó patentada en la Plaza México. Ayer, definitivamente, no fue el mismo de antes, algo le sucede y ojalá pronto podamos ver al gran torero que trae por dentro. En su primero no pasó nada relevante y poco le tomaron en cuenta, ya que el novillo fue el más pequeño del encierro. Con su segundo tuvo más disposición y lo recibió de hinojos al centro del ruedo y luego cuajó dos faroles de rodillas en los tercios del anillo; bregó al novillo al paso, hacia el picador y puso banderillas decorosamente. Con la muleta poco pudo entender a su socio y alargó innecesariamente su labor. También mató al tercer toro, que pertenecía al "Espartano", mientras éste estaba siendo atendido en la enfermería por una cornada en la mano.

QUISO, PERO SE PERDIÓ

Roldán también echó rodillas a tierra para recibir a su astado de una larga cambiada y le fue aplaudido el quite. El torero quiso agradar, no obstante, no logró su cometido; sobresalió una tanda por el lado derecho, lo cual hizo ver que el astado tenía algo de donde echar mano, lástima que ya no pasó nada. Estocada y división de opiniones. En su segundo astado, Miguel inició su labor muleteril con una serie de muletazos con la diestra, bien llevada. Luego, otra vez se perdió en el océano de dudas; dejó un pinchazo, tres cuartos de espada, escuchó un aviso y terminó con el descabello. La salida al tercio nadie se la pidió.

Y PARA MALAS, SALIÓ CON CORNADA

"El Espartano" también recibió al astado de una larga cambiada de hinojos y remató con un par de verónicas. Puso banderillas sin nada relevante y al dejar puesto el tercer par, junto a tablas, el torero tropezó y cayó cerca del burladero de matadores, el novillo hizo por él y le propino una cornada en la mano derecha. "El Espartano" fue conducido a la enfermería, donde fue atendido, mientras que su astado lo mató "El Canelo". En su segundo novillo, solamente dejó una tanda con la mano derecha, pinchazo, estocada, aviso y descabello.

SEGUNDO CARTEL
Para el próximo domingo se anuncian a os novilleros Arturo Saldivar, Manolo Juárez "El Poeta" y Manolo Olivares, con astados de San Antonio de Padua

Publicado en el ESTO


EN LOS MEDIOS


MATADOR DE NOVILLOS, NOVILLERO

Por óscar Mejía




Valente Arellano, paradigma del novillero

La virgen te cuida. El novillero tiene mucho que ganar y mucho que perder.

Cuando un torero empieza a vestir de luces, de seda y oro y desempeña el oficio de lidiar y dar muerte a novillos bravos en público a la usanza española, se le dice novillero. Es una graduación. Novillo es una res que ha cumplido tres años de vida y va para cuatro.

En el proceso ésta es la etapa de maduración, es cuando se empieza a sentir la responsabilidad del público, cuando se es, joven, fuerte, audaz.

Los riesgos de la profesión se acentúan para el torero que empieza. El exceso de entusiasmo y la falta de experiencia hacen una mezcla explosiva que impulsa al artista a no satisfacerse con nada e intentarlo todo con tal de calmar la sed de expresarse que lo abrasa.

Tiene mucho que ganar el novillero: con el triunfo viene la fama, el dinero, la posición. Tiene mucho que perder: la vida.

La formación profesional para llegar a titularse matador de toros es un trabajo arduo. En los países taurinos el semillero de toreros es constante y las escuelas para aprender a torear no son muchas. En Nuestro país, más que escuelas propiamente dicho, ha habido maestros, quienes se han hecho cargo de perpetuar la técnica y ayudar a su desarrollo y perfeccionamiento.

Rodolfo Gaona con su tutor Saturnino Frutos Ojitos, que lo llevó de la mano como profesional y como persona, establecieron una línea didáctica que tuvo continuidad destacada en la persona de su compañero Samuel Solís y otro importante mentor, El Patatero. Trascendiendo en nuestros toreros en sus principios hasta estos días. Y dado apoyo al sentimiento mexicano, que es el fondo artístico transmitido a las generaciones por figuras tan importantes como Silverio Pérez, Manuel Capetillo, Jorge Aguilar el Ranchero...

La preparación de un novillero generalmente está a cargo de toreros retirados, subalternos o desde luego matadores en activo. Los principiantes se pegan a los maestros para ir formando puntos de referencia propios con lo que observan, con lo que escuchan, para en la primera oportunidad poner en práctica delante del toro lo aprendido y confirmar su validez.

Aunque los consejos y disertaciones de los toreros nutren el saber del novillero, el verdadero maestro es el toro. La técnica del toreo debe refrendarse en la práctica para dominarla. Los conceptos carecen de sentido hasta que se ensayan y se comprueban ante las reacciones de las reses bravas.

Las nociones son muy amplias aunque las bases son estrictas. Los conceptos están inmersos en lo subjetivo aunque los fundamentos no varían.
Intangibles como los terrenos, las querencias y el carácter de los toros, se integran a lo preciso, como cuadrar el capote, como salir adelante, cruzarse o enhilarse. A cuadrar el brazo y no codillear se aprende, las distancias y los terrenos se comprenden… frente al toro.
El toreo de salón propicia la mecanización de movimientos que, cuando están fundamentados, en la cara del toro se confirman, y en el encadenamiento de confirmaciones la seguridad, que evoluciona en valor sereno, va creciendo.

El valor es cualidad indispensable para el torero bisoño, carácter fuerte y decidido que lo lleve a superar el miedo. Contando con que la fuerza interior que nace del placer que se siente al pasarse un toro supera cualquier consideración de riesgo. Es más grande el gusto por torear que el miedo que se siente.

La grey novilleril ha escrito páginas brillantes, emocionantes, estrujantes en la historia del toreo. Para nombrar algunos recordemos a José Laurentino López “Joselillo”, quien por los años 40 fuera muerto en ejercicio de su profesión.

Novilleros llena plazas como Amado Ramírez El Loco, los los famosos tres mosqueteros: Manuel Capetillo, Jesús Córdoba y Rafael Rodríguez, acompañados por Paco Ortiz, Rodolfo Rodriguez "El Pana", entre otros.
El abanderado novilleril de la década de los 80 se llamó Valente Arellano, novillero por antonomasia, en quien se reunieron las más caras cualidades de valentía y carisma. Dueño de sorprendente intuición, creativo y pleno de taurina vibración.
Llenó todas las plazas del país, todas incluyendo la Monumental México, así como las expectativas de los aficionados. Apuntaba Valente muy fuerte para ser la figura de la época, hasta que a poco de recibir la alternativa en Monterrey, víctima de la velocidad en motocicleta se convirtiera en el héroe joven de la torería mexicana, al perder la vida.

Así año con año, cuando la primavera florece, cuando se les da turno a los novilleros en la plaza más grande del mundo, la esperanza brilla en cielo de los aficionados a la más bella de todas las fiestas, deseando que aparezca por esa puerta de cuadrillas el que cautive a las masas, haga suyo ese estandarte de la torería y sepa llevarlo con orgullo y dignidad hasta muy alto y perpetuar la tradición de arte, inteligencia, hombría y grandeza, que lleva en su contenido el ser torero.

Por esta vez, remato en los medios…


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